Primer artículo de nuestra nueva colaboradora Paula Serveto (Bloom & Books) hablando de libros y literatura
Hace un año, una de las influencers más reconocidas de nuestro país abrió un debate que, como casi todos los debates que nacen en redes sociales, empezó con una frase y terminó convertido en una guerra.
María Pombo dijo que había que superar que existiera gente a la que no le gustara leer y que quienes leían no eran mejores por hacerlo. La frase incendió las redes. Hubo quien la defendió, quien la criticó y quien aprovechó la ocasión para hacer de una opinión sobre libros una batalla mucho más grande. Ha pasado el tiempo y, una vez apagado el ruido de las redes, a mí me sigue rondando una pregunta: ¿Qué nos hace realmente la lectura?
No creo que leer nos haga mejores personas. Ser una buena persona tiene bastante poco que ver con el número de libros que uno haya terminado. Pero sí creo que leer nos cambia.Y, en cierta manera, nos hace más cultos, más curiosos y más despiertos.
No hablo de los libros que nos mandaban leer en el instituto —esa es otra conversación y, probablemente, materia suficiente para otro artículo—. Hablo de esos libros que escogemos nosotros. Los que compramos porque alguien nos los recomendó. Los que empezamos una tarde sin demasiadas expectativas y terminamos leyendo hasta las dos de la mañana. Los que metemos en la maleta antes de irnos de vacaciones. Los que abrimos cuando necesitamos desconectar. Los que dejan algo de ellos con nosotros.
Porque para mí leer siempre ha significado una cosa: tener la posibilidad de vivir muchas vidas durante el tiempo que dura una novela.
Podemos ser una mujer que vive en otro país, un adolescente que se enfrenta a algo que nosotros nunca hemos vivido, alguien que toma una decisión con la que jamás estaríamos de acuerdo o una persona que piensa exactamente lo mismo que nosotros y consigue poner en palabras algo que llevábamos años sintiendo.
Podemos viajar sin movernos del sofá. Podemos conocer otras épocas, otras culturas, otras familias y otras maneras de entender el mundo. Y, sobre todo, podemos mirar durante unas horas a través de los ojos de otra persona. Y eso, en un momento en el que cada vez consumimos más contenido me parece de lo más valioso.
Puede gustarnos o no. Puede aburrirnos. Podemos abandonarlo a las cincuenta páginas. Podemos terminarlo y pensar que hemos perdido el tiempo. Pero durante unas horas hemos estado dentro de una historia que alguien más ha construido y hemos aceptado sus reglas. Y eso también es aprender.
Por eso no me gusta la idea de convertir la lectura en una especie de competición moral. No creo que leer veinte libros al año convierta a nadie en una persona mejor que quien no ha leído ninguno. Tampoco creo que haya que presumir de leer determinados autores, llenar las estanterías de clásicos o sentir vergüenza por disfrutar de una novela ligera.
Hay muchísimas maneras de leer porque hay muchísimas maneras de ser lector. Hay novelas, ensayos, poesía, misterio, romance, fantasía, ciencia ficción, thriller, novela histórica… Hay libros de mil páginas y libros que pueden leerse en una tarde. Hay quienes prefieren el papel, quienes leen en digital y quienes escuchan audiolibros mientras conducen. Y todo eso es leer.
No creo que María Pombo quisiera decir que los libros no sirven para nada. Tampoco creo que una persona que no lee tenga menos valor que una que sí lo hace. Y, desde luego, no creo que tengamos que mirar por encima del hombro a quien no comparte nuestra afición.
Pero sí creo que, en ocasiones, defendemos tan poco las cosas que nos gustan que acabamos olvidando explicar por qué las queremos.
Yo leo porque me entretiene, porque me ayuda a desconectar. Porque aprendo y no imagino mi vida sin aprender. Leo porque hay historias que me hacen reír, otras que me hacen llorar y algunas que consiguen que mire de otra manera algo que creía tener muy claro.
Quizá leer no nos haga mejores personas, pero qué suerte tener una vida y poder vivir tantas otras entre sus páginas.
Artículo de opinión. Las opiniones expresadas en este texto son responsabilidad exclusiva de su autor y no reflejan necesariamente la línea editorial de este medio.








