patrocinado por Espacio Diseño
El estado del inmueble, la eficiencia energética, la ubicación y las necesidades de cada familia son algunos de los factores que deben analizarse antes de elegir entre construir una vivienda nueva o recuperar una edificación existente.
A la hora de plantearse una vivienda, el presupuesto es solo uno de los elementos que entran en juego. También cuentan la ubicación, el estado de la construcción, las posibilidades de distribución, el consumo energético, los plazos de ejecución o incluso el valor de conservar un edificio con historia. Desde Espacio Diseño recuerdan que no existe una única respuesta válida: cada proyecto requiere analizar sus propias circunstancias antes de decidir entre obra nueva y rehabilitación.
La obra nueva permite partir desde cero y diseñar una vivienda adaptada a las necesidades actuales, tanto en distribución como en confort y eficiencia energética. En una vivienda unifamiliar, además, es posible definir desde el principio las soluciones constructivas, los sistemas de climatización o el aislamiento. La contrapartida es una inversión generalmente más elevada y la necesidad de asumir los plazos asociados al proyecto, los permisos y la ejecución.
En el caso de la rehabilitación, Espacio Diseño trabaja sobre una construcción existente, lo que supone enfrentarse a determinados condicionantes, pero también ofrece la posibilidad de conservar elementos que aportan personalidad al inmueble. Una buena intervención puede transformar por completo la distribución, mejorar el aislamiento y las instalaciones e incorporar soluciones actuales de eficiencia y confort sin renunciar necesariamente a la esencia de la construcción original.



Recuperar edificios y adaptarlos a la vida actual
En municipios del Bajo Cinca y de las comarcas próximas existen numerosas viviendas, almacenes, graneros y otras construcciones que pueden tener una segunda vida. Espacio Diseño ha trabajado, por ejemplo, en la rehabilitación integral de un granero en Ontiñena, además de desarrollar reformas interiores en Fraga y proyectos de obra nueva en Tamarite de Litera.
Son actuaciones diferentes que ponen de manifiesto una realidad: no todos los edificios necesitan la misma solución. Antes de iniciar una rehabilitación resulta fundamental conocer el estado real de la construcción. La estructura, las humedades, el aislamiento o las instalaciones existentes pueden condicionar tanto el alcance de los trabajos como el presupuesto final.
En edificios antiguos, además, cualquier modificación debe estudiarse con especial atención. Actuaciones sobre muros, forjados o cubiertas pueden requerir soluciones específicas y, cuando es necesario evitar sobrecargas, el empleo de materiales y sistemas constructivos ligeros puede convertirse en una alternativa interesante.
El aislamiento, una de las claves de la rehabilitación
Una parte importante del consumo energético de una vivienda está relacionada con las pérdidas de energía a través de su envolvente. Por eso, antes de decidir qué actuaciones realizar, resulta recomendable analizar el comportamiento energético del edificio y localizar sus principales puntos débiles.
Entre las soluciones disponibles se encuentra el sistema SATE, que permite incorporar aislamiento por el exterior tanto en edificios nuevos como en rehabilitaciones. Cuando no es posible actuar sobre la fachada, pueden estudiarse otras alternativas, como el aislamiento de cámaras de aire o los trasdosados interiores.
Esta última opción puede ser especialmente interesante en construcciones en las que se pretende mantener la apariencia exterior o cuando las características del edificio no permiten intervenir desde fuera.


Humedades: encontrar primero el origen
Las humedades son uno de los problemas más habituales en edificios existentes, pero no todas tienen el mismo origen ni deben tratarse de la misma manera. Antes de aplicar cualquier solución es necesario determinar qué está provocando el problema.
En el caso de las humedades por capilaridad, por ejemplo, una intervención inadecuada puede incluso empeorar la situación. Por ello, en determinadas rehabilitaciones puede ser necesario retirar revestimientos impermeables deteriorados y sustituirlos por soluciones transpirables, como morteros de cal y acabados adecuados.
Cuando la intervención es de mayor alcance, un Informe de Evaluación del Edificio puede aportar información útil sobre el estado de la construcción y las patologías existentes antes de definir el proyecto.
Eficiencia energética y energías renovables
La mejora del aislamiento puede complementarse con sistemas de generación de energía renovable. Entre las alternativas disponibles se encuentran la energía solar térmica, la instalación de placas fotovoltaicas, las calderas de biomasa o la aerotermia.
En zonas con una importante actividad agrícola, la biomasa presenta además posibilidades vinculadas al aprovechamiento de determinados subproductos, como restos de poda, huesos de oliva o cáscaras de almendra, para producir energía térmica.
La aerotermia, por su parte, aprovecha la energía presente en el aire para climatizar los espacios. Como ocurre con cualquier sistema, su conveniencia dependerá de las características del inmueble y de la inversión necesaria dentro del conjunto de la actuación.



No siempre es necesario rehabilitarlo todo
Una rehabilitación no tiene por qué implicar necesariamente una intervención integral. En determinadas viviendas puede ser suficiente actuar sobre instalaciones que han quedado obsoletas, como las de agua, electricidad o saneamiento, especialmente cuando su antigüedad o las nuevas necesidades de uso hacen recomendable su renovación.
También las actuaciones interiores pueden conseguir un cambio importante sin necesidad de modificar la estructura. Renovar pavimentos, actualizar los revestimientos de cocina y baño o actuar sobre paredes mediante pintura o papel pintado son intervenciones que permiten actualizar una vivienda con un alcance más limitado.
Dos caminos para conseguir una misma finalidad
Construir desde cero y rehabilitar son dos formas diferentes de alcanzar un mismo objetivo: disponer de una vivienda cómoda, eficiente y adaptada a las personas que van a utilizarla.
La decisión dependerá del presupuesto y de los plazos, pero también de la ubicación, del estado real del inmueble, de sus posibilidades constructivas y del valor que pueda tener conservar una edificación existente.
Por eso, antes de tomar una decisión, analizar el edificio y establecer cuáles son realmente las prioridades del proyecto puede ser la mejor manera de controlar la inversión y evitar sorpresas durante la obra.








