El Festival Sonidos en la Naturaleza, SoNna Huesca, cerró el sábado su séptima edición con el concierto de clausura del festival a cargo de la gallega Luz Casal. El sold out en la Cartuja fue el broche perfecto a un certamen ya maduro, a pesar de su juventud, que se ha convertido en una referencia cultural para toda la provincia, pues recorre sus diez comarcas en más de dos meses de programación
La séptima edición del Festival Sonidos en la Naturaleza, que organiza la Diputación Provincial de Huesca, se clausuró el domingo con un nuevo lleno. Veinticinco de los veintisiete espectáculos organizados entre el 4 de julio, con la inauguración a cargo de Raül Refree y El Niño de Elche en el CDAN de Huesca, y el 12 de septiembre, con el cierre protagonizado por Luz Casal en la Cartuja de las Fuentes, han llenado el aforo previsto por la organización en una edición que puede calificarse de histórica.
Aunque las cifras de asistencia -Cartuja al margen- no son el objetivo de este certamen, han sido sobre el papel casi 11.000 espectadores (6.900 en la gira de pequeño formato y 3.800 en Cartuja) que en realidad son muchos más. Aunque Pablo López no llegó al lleno (1.800 entradas vendidas) y el concierto de Manu Sija en Laspaúles (Ribagorza) no completó el aforo, durante la gira por la provincia, la organización ha permitido el acceso controlado de personas sin entrada cuando el espacio lo permitía, y eso no está contabilizado de forma oficial.
Pero si las cifras de asistencia no impresionan, pues la media de un concierto o espectáculo de pequeño o mediano formato del SoNna Huesca (el 95% de sus propuestas) está en 275 espectadores, sí que lo hacen las cifras globales del festival, que celebró el sábado el concierto número 206 de su corta historia. A lo largo de sus siete ediciones, el Festival Sonidos en la Naturaleza ha visitado ya un total de 112 espacios naturales o monumentales de la provincia de Huesca, algo que no tiene parangón conocido, al menos en España.
“El SoNna es el festival más esperado por parte de los ayuntamientos”, apuntaba el diputado de Cultura de la DPH, Carlos Sampériz, “que entienden perfectamente que ese tipo de programación sería imposible de abordar en su localidad sin el paraguas técnico y presupuestario de la Diputación Provincial de Huesca”.
“Aunque no sé si me gusta la expresión”, añadía Sampériz, “para mí es un festival boutique, que se programa con mucho cariño y con exquisito respeto al entorno, y que cada vez tiene más adeptos a las músicas y artes emergentes que nos propone”. “Es un lujo ver”, concluía, “cómo las músicas de raíz encajan en los paisajes de la provincia, gracias al trabajo de nuestros técnicos, y cómo impacta emocional y físicamente en toda Huesca”.
El SoNna descubre Huesca
Como suele ser habitual, alrededor de un tercio de los espacios previstos en 2026 eran debutantes en el certamen. El SoNna Huesca ha visitado por primera vez este año el Parque de Los Olmos de Binéfar, el anfiteatro de la estación internacional de Canfranc, la iglesia de San Juan Bautista de Allué (Sabiñánigo), la iglesia de la Ascensión del Señor de Aquilué (Caldearenas), la ermita del Viñedo de Loporzano, la Bodega Edra de Ayerbe, el Jardín de Esculturas Domingo Subías de Laspaúles o la ermita de Nuestra Señora de Treviño, en Adahuesca.
Para Begoña Puértolas, directora del festival y técnica de Cultura de la DPH, en cuanto a los espacios recorridos este año, “tendríamos que destacar el acierto de la localidad de Allué que, no siendo la primera opción” -sustituyó a Ordovés a última hora- “ha resultado ser uno de lugares con más encanto y que mejor podrían describir el espíritu del SoNna. En este caso, además, por la combinación con el artista elegido: Los Hermanos Cubero”, dijo.
“Dos espacios nuevos”, añadía Puértolas, “que han tenido un gran atractivo a pesar de que la climatología no acompañó en el primero de ellos, son el anfiteatro de la estación de Canfranc y el jardín de esculturas Domingo Subías, en Laspaúles, lugar en el que probablemente se podría avanzar la programación al mes de agosto para contar con más público”. Por otro lado, espacios como “Linas de Broto, Castejón de Sos, Aísa o El Cornato en Pineta siguen siendo lugares de gran belleza y muy apropiados para seguir trabajando en ellos”, resumía Begoña Puértolas.






Un festival de raíz
En cuanto a la programación y al margen de los artistas cabeza de cartel (El Niño de Elche y Raül Refree, en la inauguración; y Pablo López y Luz Casal en la clausura), la selección de artistas programada englobaba solistas y grupos internacionales emergentes procedentes de Francia, Colombia, Argentina, EE.UU, Senegal, Italia o Perú, pero también de Andalucía, Aragón, Asturias, Baleares, Castilla y León, Castilla La Mancha, Cataluña, Euskadi, Galicia, Madrid o Murcia. Casi todos ellos con un denominador común, la música de raíz.
“En cuanto a la programación, y esto es una opinión personal”, decía su directora, “yo destacaría a El Nido, Diego Guerrero y Muerdo, Gilipojazz y Tori Sparks, entre otros. También creo que ha sido un logro la programación del manchego Nico Miseria, cuyo objetivo principal era atraer a un público mucho más joven y creo que se consiguió”, añadía.
La directora del SoNna Huesca quiso destacar también “las dos actuaciones del proyecto Interreg Poctefa “EKO. Pirineos de Circo”, en referencia a las compañías vascas La Trapecionista y Kankarro, que estuvieron a mediados de agosto en el bosque de Castejón de Sos y la ermita de la Ganza de Calasanz, respectivamente, “que tuvieron una muy buena acogida por parte del público”. Para Begoña Puértolas, el reto del festival “es seguir avanzando y buscando nuevas propuestas y nuevos espacios que dar a conocer a nuestro público”.








