Las altas temperaturas y el riesgo extremo de incendios mantienen en alerta a toda la comunidad. El Gobierno de Aragón insiste en la importancia de la prevención y pone en valor el trabajo de los cientos de profesionales que, cada día, protegen los montes aragoneses
El verano de 2026 está dejando una de las campañas de incendios forestales más exigentes de los últimos años en Aragón. Las sucesivas olas de calor, las temperaturas extremas, la escasa humedad y la vegetación cada vez más seca han obligado a mantener activado durante numerosos días el máximo nivel de vigilancia, con jornadas consecutivas de alerta roja por riesgo de incendios forestales en todo el territorio.
La situación ha obligado al Gobierno de Aragón a reforzar los mensajes de prevención y a recordar que cualquier descuido puede desencadenar un incendio con consecuencias devastadoras para el medio natural, la agricultura, la ganadería e incluso para la seguridad de las personas.
Un verano marcado por grandes incendios
Las condiciones meteorológicas de este verano han favorecido incendios de comportamiento extremo, con una rápida propagación de las llamas y una elevada dificultad para su control.
Uno de los episodios más graves se vivió en la comarca de las Cinco Villas, donde el incendio originado en Orés obligó a evacuar a más de un millar de personas y acabó afectando a más de 14.000 hectáreas, convirtiéndose en uno de los mayores incendios registrados este año en Aragón.
A este y otros incendios registrados durante la campaña se han sumado jornadas con temperaturas muy por encima de los valores habituales, viento cambiante y una humedad relativa muy baja, una combinación que multiplica el riesgo de que cualquier chispa pueda convertirse en un gran incendio forestal.

Dos días consecutivos en alerta roja
La gravedad de la situación ha llevado al Gobierno de Aragón a declarar dos jornadas consecutivas de alerta roja por riesgo de incendios forestales, una circunstancia poco habitual que refleja el elevado peligro existente.
Según la información facilitada por INFOAR, el riesgo extremo afecta prácticamente a toda la comunidad autónoma debido a la combinación de altas temperaturas, vegetación seca y condiciones meteorológicas muy desfavorables para la extinción en caso de producirse un incendio.
En estas situaciones, las administraciones recomiendan extremar la prudencia y evitar cualquier actividad susceptible de provocar una ignición, ya que un pequeño foco puede evolucionar en pocos minutos hasta convertirse en un incendio de grandes dimensiones.

Un trabajo silencioso que protege Aragón cada día
Detrás de cada incendio extinguido existe un enorme dispositivo humano que trabaja de forma coordinada durante toda la campaña forestal.
Las brigadas terrestres, cuadrillas helitransportadas, autobombas, agentes para la Protección de la Naturaleza, técnicos, pilotos, personal de coordinación, bomberos y los distintos servicios de emergencias permanecen preparados las 24 horas del día para intervenir con la mayor rapidez posible.
Su labor, sin embargo, no comienza cuando aparece el humo.
Durante todo el año desarrollan trabajos preventivos como tratamientos selvícolas, apertura y mantenimiento de cortafuegos, vigilancia forestal, planificación de actuaciones y seguimiento permanente del estado del monte, unas tareas fundamentales para reducir la intensidad de los incendios cuando las condiciones meteorológicas son tan adversas como las de este verano.
A ese esfuerzo se suma también la colaboración de agricultores, ganaderos, voluntarios, Guardia Civil, Protección Civil y numerosas administraciones que participan en la gestión de las emergencias cuando la situación lo requiere.
La prevención, la herramienta más eficaz
El Gobierno de Aragón recuerda que una parte muy importante de los incendios forestales tiene origen humano, ya sea por imprudencias o por accidentes, por lo que insiste en seguir unas sencillas recomendaciones durante las jornadas de mayor riesgo.
Entre ellas destacan:
- No encender fuego en el monte ni en sus proximidades.
- No arrojar colillas, cerillas u otros objetos encendidos.
- Evitar trabajos que puedan generar chispas cuando exista riesgo extremo.
- No abandonar residuos, especialmente envases de vidrio.
- Aparcar únicamente en lugares autorizados, evitando el contacto del vehículo con vegetación seca.
- Avisar inmediatamente al 112 si se observa humo o un incendio forestal, facilitando la ubicación con la mayor precisión posible.
- No intentar apagar un incendio cuando pueda ponerse en riesgo la seguridad personal.
Proteger el monte es responsabilidad de todos
Los incendios forestales no solo destruyen miles de hectáreas de bosque. También ponen en peligro explotaciones agrícolas y ganaderas, viviendas, infraestructuras, fauna, biodiversidad y el modo de vida de muchas personas que viven en el medio rural.
En un verano especialmente complicado para Aragón, el trabajo de los profesionales de prevención y extinción vuelve a demostrar la importancia de contar con un dispositivo preparado para responder a cualquier emergencia. Sin embargo, la mejor ayuda que puede prestar la ciudadanía sigue siendo la prevención.
Porque cada incendio que no llega a producirse supone proteger el patrimonio natural de Aragón y evitar que cientos de personas tengan que enfrentarse a uno de los mayores desafíos del verano.








