Personas que se crean perfiles falsos en redes sociales: cobardía, baja autoestima y consecuancias legales

perfil falso

La creación de perfiles falsos en redes sociales no solo puede suponer problemas sociales, también puede acarrear consecuencias legales

La proliferación de perfiles falsos en redes sociales es un fenómeno extendido que impacta en la vida digital de millones de personas. Más allá de meras ocurrencias, diversas investigaciones científicas y marcos normativos permiten analizar por qué algunas personas recurren a identidades falsas para criticar o difamar públicamente.

Los usuarios que crean perfiles falsos suelen ser descritos como “cobardes” a nivel social, aunque este término no tiene un significado clínico. No todos pueden encajar dentro de esta calificación, pero sí es cierto que la evidencia científica muestra que el anonimato puede reducir la percepción de responsabilidad personal y facilitar comportamientos que muchas personas evitan en un entorno cara a cara, ya sea para eludir la rendición de cuentas o por sentir vergüenza ante sus propias acciones, lo que puede interpretarse como una forma de evasión social de la responsabilidad.

Además, la creación de identidades ocultas en redes sociales, cuando se emplea de manera destructiva, no solo tiene consecuencias sociales, sino que también puede constituir un comportamiento sancionable por la ley, según indican desde el despacho de Heras-Sasot Abogados.

Consecuencias legales de usar perfiles falsos

Desde el punto de vista legal, no todos los perfiles falsos constituyen automáticamente un delito. En España, por ejemplo, la creación de un perfil falso no es necesariamente castigable por sí misma, salvo que se utilice para suplantar a otra persona, acosarla o causarle humillación, según nos indican los abogados de Heras-Sasot. El Código Penal recoge que la suplantación de identidad o la humillación mediante perfiles falsos puede ser perseguida penalmente si se demuestra el perjuicio hacia la víctima. «Mientras que el anonimato meramente expresivo no siempre es ilegal, la difusión de mensajes difamatorios sí puede acarrear responsabilidades civiles y penales«.

Una de las explicaciones psicológicas mejor documentadas para entender este comportamiento es el fenómeno de la desinhibición online. Según un artículo publicado en la revista Current Psychology, el anonimato digital reduce la autocensura y la percepción de responsabilidad, lo que puede llevar a comportamientos que no se exhibirían en interacciones reales cara a cara. De ahí que muchas personas tachen a estos individuos de «cobardes».

“La falta de identificación personal facilita una sensación de menor responsabilidad, lo que puede traducirse en expresiones más agresivas o abiertas que en contextos offline.”

Anonimato y desinhibición online

El Burnout, el estrés o la baja autoestima pueden ser un catalizador de este tipo de comportamientos. Algunos estudios muestran que personas con altos niveles de estrés, frustración o insatisfacción pueden desarrollar conductas desadaptativas online. De hecho, un estudio publicado en Computers in Human Behavior encontró que las personas con baja autoestima y altos niveles de estrés percibido tienden a usar internet como zona de escape.

Una de las razones centrales detrás de los perfiles falsos es el efecto psicológico conocido como desinhibición online. La investigación en psicología social muestra que cuando las personas actúan de forma anónima en redes, tienden a sentirse menos responsables de sus conductas, lo que puede fomentar que se expresen con lenguaje agresivo o tóxico, algo que rara vez harían en contextos presenciales.

Esta desinhibición se relaciona con la teoría de la desindividuación social, según la cual la falta de identificación personal y de consecuencias percibidas reduce la autocensura y aumenta la posibilidad de actos antinormativos.

Por eso, es importante evitar este tipo de conductas y comportamientos ya que suponen, en muchas ocasiones, la antesala del trolling o el cyberbullying, situaciones de acoso denunciables ante la ley, y que pueden acarrear consecuencias nefastas tanto para el acosador que realiza estas prácticas como para las víctimas del individuo anónimo.

Desde Heras-Sasot, nos recuerdan que hay condenas, tanto en España como en Europa, para casos de perfiles falsos, cyberacoso y fake news. Es cierto que no es un proceso sencillo, pero la justicia tiene mecanismos para hacer cumplir la ley.

Consecuencias sociales y personales

Los perfiles falsos no solo plantean riesgos legales, sino también consecuencias sociales profundas. La creación de identidades ficticias para difamar o criticar de manera destructiva puede dañar reputaciones, fomentar conflictos y erosionar la confianza en las plataformas digitales. Además, cuando estas prácticas se amplifican en campañas organizadas, como las granjas de troles que buscan influir en la opinión pública o polarizar debates, el impacto social puede ser significativo.

Análisis del perfil en cada plataforma

Javier Mariñosa, CMO de Marketing Digital Huesca, explica que en contextos empresariales o industriales no suele verse este tipo de comportamientos, a no ser que sea por algún empleado descontento, situación que es fácil de detectar. Esta es una tendencia más vista en entornos sociales, como administraciones públicas, partidos políticos o incluso clubs deportivos.

A nivel de plataformas, «X» (antes Twitter) es la que más registra este tipo de comportamientos. «Casi parece una red social hecha para tirarse puyas constantemente«, comenta en modo jocoso Mariñosa. No es raro ver que incluso dirigentes políticos entran a responder comentarios de usuarios anónimos, lo cual ayuda a que este ecosistema «tóxico» siga enrareciendo las conversaciones en la plataforma.

También es habitual ver este tipo de comportamiento en Facebook, apunta el CMO de Marketing Digital Huesca. «Nosotros no somos psicólogos ni expertos en sociología, pero es cierto que esta plataforma da mucho espacio al ego de los perfiles anónimos, algo que puede verse por la gran extensión de texto que publican, habitualmente para argumentar sus escritos y descalificaciones«. Algo totalmente diferente a redes sociales como Tik Tok, donde también existen pero los mensajes tienden a ser más cortos. «Esto es una cuestión generacional, simplemente«, comentan los expertos.

Consideraciones finales

Los perfiles falsos son muy fáciles de detectar, señalan los profesionales Social Media. Tienen pocos amigos en la plataforma en la que escriben, no suelen publicar en su perfil, suelen tener nombres raros o simplemente dígitos alfanuméricos, habitualmente sin foto de perfil o sacada de internet,… hay muchos indicadores. La recomendación siempre es la misma, mejor bloquearlos para que no ensucien ni la propia red social ni el clima de cualquier perfil, usuario o página digital.

En suma, la creación de identidades ocultas en redes sociales responde a factores psicológicos complejos y variados, pero cuando se emplea de manera destructiva, no solo tiene consecuencias sociales visibles, sino que también puede constituir un comportamiento sancionable por la ley.

Referencias para este artículo
  1. Suler, J. (2004). The Online Disinhibition Effect. CyberPsychology & Behavior.
  2. Postmes, T., Spears, R., & Lea, M. (1998). Social identity, normative content and deindividuation effects in computer-mediated groups. British Journal of Social Psychology.
  3. Guadagno, R. E., & Cialdini, R. B. (2002). Online persuasion: An examination of gender differences in computer-mediated interpersonal influence. Group Dynamics: Theory, Research, and Practice.
  4. Asociación Española Somos Más. La usurpación de identidad y difamación en redes, ¿delito penal? (análisis jurídico).
  5. Wikipedia. Granja de troles y su impacto en redes sociales y debates públicos.

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