El fenómeno therian llega a España: jóvenes que se disfrazan y se sienten animales

therian

El concepto procede de la palabra inglesa “therianthropy” (teriantropía), que alude a la identificación con un animal no humano

El término “therian” ha comenzado a aparecer en conversaciones escolares, vídeos virales y debates en redes sociales en España. Aunque su origen se remonta a comunidades digitales anglosajonas de los años noventa, su visibilidad se ha incrementado recientemente entre adolescentes españoles, impulsada por la difusión de contenidos en plataformas como TikTok e Instagram. La expansión del fenómeno ha generado preguntas entre familias, docentes y profesionales sobre qué significa exactamente y qué hay detrás de esta tendencia.

El concepto procede de la palabra inglesa “therianthropy” (teriantropía), que alude a la identificación con un animal no humano. En su versión contemporánea, un therian es una persona que afirma sentir una conexión profunda —psicológica, simbólica o espiritual— con un animal concreto, generalmente real, como un lobo, un felino o un zorro. Quienes se identifican de este modo suelen describirlo como una parte de su identidad interna, no como una transformación física literal, aunque algunos contenidos en redes muestran comportamientos imitativos o estéticos vinculados al animal elegido.

El fenómeno ha crecido principalmente en entornos digitales. A través de vídeos cortos, etiquetas específicas y comunidades virtuales, los usuarios comparten experiencias personales, símbolos y explicaciones sobre cómo descubrieron su identidad therian. El funcionamiento de los algoritmos facilita que este tipo de contenidos se agrupen y se refuercen entre sí, generando una percepción de comunidad y validación colectiva que trasciende fronteras. De este modo, una tendencia nacida en foros internacionales ha encontrado eco también en España.

Especialistas en adolescencia señalan que la etapa juvenil es un periodo especialmente sensible en la construcción de la identidad. Las redes sociales ofrecen espacios donde experimentar con distintas formas de autoexpresión y pertenencia. En ese contexto, fenómenos como el therian encuentran terreno fértil. No obstante, expertos advierten de que la exposición continua a contenidos que refuerzan determinadas narrativas identitarias puede influir en la percepción que los jóvenes tienen de sí mismos y del entorno.

Desde el punto de vista clínico, la identidad therian no figura como diagnóstico en manuales de referencia como el DSM-5. Los profesionales de la salud mental coinciden en que solo sería motivo de intervención si la vivencia generara malestar significativo, aislamiento social o dificultades en la vida cotidiana. En ausencia de estos factores, se interpreta como una construcción identitaria surgida en el entorno digital.

La llegada de los therians a España debe entenderse en el marco más amplio de las nuevas subculturas online. En un ecosistema digital globalizado, las tendencias se difunden con rapidez y adquieren visibilidad en cuestión de semanas. El debate no gira tanto en torno a la existencia del fenómeno como a su impacto en menores de edad y a la necesidad de acompañamiento adulto en el uso de redes sociales.

Más allá de la polémica, el caso therian refleja cómo internet se ha convertido en un espacio central para la formación de identidades juveniles. La evolución del fenómeno en España dependerá en gran medida de su permanencia en el entorno digital y de la respuesta social, educativa y familiar ante este tipo de tendencias emergentes.

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