Eliminar barreras arquitectónicas: cuando la elevación mejora la vida cotidiana

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Las barreras arquitectónicas siguen siendo uno de los principales obstáculos para la autonomía de personas mayores, con discapacidad o movilidad reducida. Escaleras sin alternativa, portales sin ascensor o edificios antiguos con accesos poco adaptados forman parte del día a día de muchas viviendas, comunidades y espacios públicos. Sin embargo, hoy existen soluciones técnicas que permiten transformar estos entornos y hacerlos accesibles para todos.

La accesibilidad ya no es solo una cuestión normativa, sino también social. Mejorar un acceso no implica únicamente cumplir la ley, sino garantizar igualdad, seguridad y calidad de vida.

¿Qué se entiende por barreras arquitectónicas?

Se consideran barreras arquitectónicas todos aquellos elementos físicos que dificultan o impiden el desplazamiento de una persona. Pueden encontrarse tanto en edificios públicos como privados y afectan especialmente a personas en silla de ruedas, mayores o con movilidad reducida.

Algunos ejemplos habituales son:

  • Portales con escalones y sin ascensor.
  • Comunidades con elevadores antiguos poco accesibles.
  • Centros educativos, sanitarios o comercios sin accesos adaptados.
  • Viviendas unifamiliares con varios niveles sin alternativas de elevación.

Soluciones de elevación adaptadas a cada espacio

La evolución tecnológica ha permitido desarrollar sistemas de elevación versátiles, capaces de adaptarse a edificios existentes sin necesidad de grandes obras.

Entre las soluciones más habituales se encuentran los elevadores eléctricos o hidráulicos, indicados tanto para viviendas unifamiliares como para portales, oficinas o edificios públicos. Su diseño compacto permite instalarlos incluso en espacios reducidos o en exteriores.

Otra opción cada vez más extendida es la modernización de elevadores antiguos, incorporando puertas automáticas, cabinas accesibles, botoneras adaptadas o sistemas de aviso por voz. Una intervención que mejora la accesibilidad y facilita el cumplimiento de la normativa vigente.

Plataformas y salvaescaleras: accesibilidad sin grandes reformas

Para salvar desniveles pequeños o escaleras, las plataformas verticales y las plataformas salvaescaleras se han consolidado como soluciones eficaces. Permiten el acceso autónomo a personas en silla de ruedas, ocupan poco espacio y pueden instalarse tanto en interiores como en exteriores.

En el caso de las sillas salvaescaleras, están especialmente indicadas para personas mayores que no utilizan silla de ruedas, pero necesitan una ayuda segura para subir y bajar escaleras en su vivienda. Son discretas, plegables y de instalación rápida, incluso en escaleras curvas.

Elegir la solución adecuada

La elección depende de varios factores: el tipo de edificio, el desnivel a salvar y el presupuesto disponible. De forma general:

  • En comunidades de vecinos, los elevadores o plataformas verticales suelen ser la opción más eficaz.
  • En viviendas unifamiliares, los elevadores domésticos o las sillas salvaescaleras ofrecen soluciones prácticas y cómodas.
  • Cuando ya existe ascensor, su actualización es clave para garantizar un uso accesible y seguro.

Normativa y seguridad

Las instalaciones de elevación deben cumplir con normativas específicas como la UNE EN 81-41, el Real Decreto 355/2024 sobre seguridad de ascensores o la Directiva 2006/42/CE. Cumplir con estas normas no solo evita sanciones, sino que asegura la fiabilidad y durabilidad de los equipos.

Accesibilidad: una inversión social

Eliminar barreras arquitectónicas no es solo una mejora técnica: es una decisión que impacta directamente en la vida de las personas. Apostar por soluciones de elevación es apostar por inclusión, autonomía y dignidad.

Empresas especializadas como Salleras Elevación, con amplia experiencia en proyectos de accesibilidad, trabajan en el diseño e instalación de soluciones adaptadas a cada espacio, acompañando a particulares y comunidades en todo el proceso, desde el estudio técnico hasta el mantenimiento.

Porque hacer accesible un edificio no solo cambia un espacio: cambia la forma de vivirlo.

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