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Febrero es el mes internacional de la lucha contra el cáncer. Es un momento para hablar de prevención, investigación y nuevos tratamientos, pero también para explicar una especialidad médica que, aunque menos conocida por el público general, está cambiando la forma de diagnosticar y tratar esta enfermedad: la Medicina Nuclear e Imagen Molecular.
Ver lo que no se ve
Cuando pensamos en pruebas médicas, solemos imaginar radiografías, escáneres o resonancias que muestran órganos y estructuras. La Medicina Nuclear va un paso más allá: no solo observa la forma de los órganos, sino cómo funcionan sus células, estudiando su metabolismo.
Para ello utilizan pequeñas cantidades de fármacos muy específicos, que se comportan como “marcadores inteligentes”. Estas moléculas viajan por el organismo y se concentran en determinadas zonas, como las células tumorales, que suelen tener un metabolismo más activo.
Un ejemplo muy conocido es el PET-TC con 18F-FDG. Esta prueba permite detectar focos tumorales en todo el cuerpo con gran precisión. Gracias a ella, hoy es posible:
- Identificar tumores en fases más tempranas.
- Descubrir metástasis que no se ven en otras pruebas.
- Evaluar si un tratamiento está funcionando pocas semanas después de iniciarlo.
- Evitar cirugías innecesarias cuando la enfermedad ya se ha extendido.
En tumores complejos, como el cáncer de páncreas o algunos tipos de pulmón, esta información puede cambiar por completo la estrategia terapéutica.
Cuando el diagnóstico y el tratamiento van de la mano
Otro de los campos que aborda la medicina nuclear es el llamado enfoque teragnóstico. La idea es tan innovadora como lógica: utilizar la misma “llave” para diagnosticar y para tratar.
Primero se realiza una prueba (PET-CT inicial) que confirma que el tumor tiene una diana concreta (por ejemplo, un receptor específico en su superficie). Si esa diana está presente, se administra un tratamiento dirigido exactamente a ese mismo punto, pero con una versión terapéutica del fármaco con el que se ha diagnosticado.
De este modo, el tratamiento actúa de forma muy selectiva sobre las células tumorales, respetando en mayor medida los tejidos sanos.



Medicina personalizada: cada tumor es diferente
Hoy sabemos que no existen “dos cánceres iguales”, incluso aunque se originen en el mismo órgano. La imagen molecular ayuda a comprender mejor el comportamiento biológico de cada tumor: qué proteínas expresa, cómo se alimenta y cómo responde a la medicación.
Esta información permite adaptar los tratamientos de forma mucho más individualizada. No se trata solo de tratar el cáncer, sino de tratar ese cáncer concreto en ese paciente concreto.
Tecnología más avanzada, más optimizada
Los nuevos equipos híbridos, como PET-TC, SPECT-TC o PET-RM, combinan información funcional y anatómica en una sola exploración. Esto se traduce en estudios más rápidos, más precisos y con dosis de radiación optimizadas.
Gracias a estos avances tecnológicos, la Medicina Nuclear se ha convertido en una pieza clave dentro de los equipos oncológicos multidisciplinares.


Mirando al futuro
El Grupo Alomar ha apostado de forma decidida por integrar la Medicina Nuclear y la Imagen Molecular dentro de su modelo asistencial.
Especialistas en diagnóstico por imagen desde hace más de 30 años, el grupo cuenta con más de 35 centros en Catalunya, Baleares y Huesca.
Dispone de cuatro Unidades de Medicina Nuclear en Lleida, Blanes, Reus y Vilanova i la Geltrú, equipadas con tecnología avanzada para estudios de imagen molecular y terapias dirigidas. El centro de Lleida se encuentra a solo 20 minutos de Fraga, facilitando a los pacientes del Bajo Cinca el acceso a esta tecnología sin largos desplazamientos.
Como explica el Dr. Alberto Alomar, médico nuclear y director médico del grupo, “el futuro de la oncología pasa por integrar diagnóstico y tratamiento bajo una misma estrategia biológica”.
La oncología actual ya no se basa únicamente en tratar la enfermedad cuando avanza, sino en anticiparse, medir con precisión y ajustar cada decisión terapéutica. En el mes dedicado a la concienciación contra el cáncer, conviene recordar que avanzar no es solo disponer de más tratamientos, sino utilizarlos mejor. Y en esa evolución, la Medicina Nuclear ocupa un lugar cada vez más relevante.
Iniciativas como la Carrera por la Vida, organizada por la Asociación Española Contra el Cáncer en Fraga el 1 de marzo, recuerdan que la lucha contra el cáncer es también un compromiso colectivo.







