Artículo de opinión de Alfonso Callejero con motivo del 8M: «Calladita estás más guapa»

Callejero 8M

Alfonso Callejero: «Con todo esto, el 8M, no es una festividad, o un día para selfies bonitos, o poses vacías con lazos morados que luego acaban en el cajón de la hipocresía política»

“Calladita estás más guapa”. La frase no es nueva, ya entre los dientes sabe a cognac y huele a Baron Dandy. No en vano, la hemos escuchado mil veces, con mil versiones, con envoltorios diferentes. Y hoy se nos desliza entre el scroll de Tik Tok. Pero el mensaje siempre es el mismo; “Cállate. No opines, no molestes. Tu valor no está en lo que piensas, sino en lo que aparentas. No en lo que dices, sino en lo que callas, mientras sonríes y te acomodas ese largo mechón juguetonamente. Y sobre todo, que tu presencia no señale. No cuestione, no incomode”.

Estos días hemos vuelto a ver como una “mujercita” que no calla ha vuelto a ser señalada. Esta vez, no ha sido solo perseguirla en su lugar de trabajo, o en la puerta de su domicilio. No solo ha sido con palabras, sino con empujones, y malos modos a plena luz, con total impunidad, en una escalada de acoso y violencia. Los voceros de la ultraderecha y sus matones no se conforman con señalar, insultar o perseguir. Siguen subiendo las amenazas, y todo porque Sarah Santaolalla ha cometido el pecado imperdonable de no callarse. De opinar. De tener voz propia y ocupar con valentía, desparpajo y desde una voz feminista un espacio público.

Todo esto en el contexto de que en prime time la convierten en “mitad tonta, mitad tetas”, mientras una diputada conservadora la reduce a un objeto físico. Generando un claro mensaje que cala en el resto de mujeres, chicas, adolescentes; si no te callas, pagarás por ello. 

Y por qué no decirlo: reafirma la voz dominante de los hombres, sobre ellas.

Por otra parte, esta semana el Ministerio de Igualdad ha presentado su campaña, con un contundente mensaje; denunciar los mensajes de sumisión y silencio de las mujeres que se han viralizado en redes. Los mismos que acallaron a mi abuela y ahora buscan silenciar a las amigas de mi sobrino, hablando de “mujeres de alto valor”, de vestirse bien y no llamar la atención, de ser fieles, exclusivas y puras. El mismo credo vintage, pero con bonitos filtros y en formato podcast, con el mismo objetivo de siempre; controlar el cuerpo, las decisiones y la voz de las mujeres.

Y lo que une ambas escenas, es el mismo intento de acallarlas, que se sometan. Que “sepan que su lugar” está en hacer pan casero y preparar la cena a su marido, en silencio y con una sonrisa, llueva lo que llueva. Las chanzas, las amenazas, las persecuciones y los podcast nos susurran, nos gritan, señalan el camino a tus labores y a una vida hogareña, a estar bonita para él, sumisa y en silencio.

Con todo esto, el 8M, no es una festividad, o un día para selfies bonitos, o poses vacías con lazos morados que luego acaban en el cajón de la hipocresía política. Es un día para luchar, reivindicar que los derechos se conquistan y en esta época gris, se pueden perder. Y que detrás de cada derecho conquistado, hubo mujeres que alzaron la voz, que incomodaron y que pelearon. Que no se callaron y ocuparon los espacios públicos que decían que no eran para ellas.

Por ello, este 8M los podcast de la manosfera deben ser solo un rumor, ante el clamor feminista del Baix Cinca, en particular, y de nuestra patria, en general. Porque calladas no estáis más bonitas. Calladas, sumisas y decorativas solo sois más vulnerables, más aisladas, más derrotadas.

Y eso, precisamente, es lo que buscan.

Artículo de opinión. Las opiniones expresadas en este texto son responsabilidad exclusiva de su autor y no reflejan necesariamente la línea editorial de este medio.

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